¿Es verdad que hubo fraude en las Elecciones Generales 2026?
18 de mayo 2026
Te explicamos
A la fecha, no existe evidencia pública, verificable y concluyente que confirme la existencia de un esquema sistemático y organizado de fraude electoral en las Elecciones Generales del Perú de abril de 2026.
Lo que sí existe son informes oficiales sobre incidencias logísticas y operativas, principalmente vinculadas con la instalación tardía de mesas y la falta de material electoral en algunos locales de votación. Sin embargo, estos hechos no constituyen por sí mismos prueba de manipulación deliberada de los resultados ni de fraude electoral.
Es importante recordar que toda irregularidad detectada que pudiera constituir un ilícito penal es derivada al Ministerio Público para su investigación.
Frente a las incidencias registradas el 12 de abril, el Pleno del JNE decidió extender la instalación de mesas hasta las 2:00 p. m. y la votación hasta las 6:00 p. m. Asimismo dispuso ampliar la votación para el lunes 13 de abril en los locales donde los electores no pudieron sufragar por falta de material electoral. Esta disposición aplicó para locales de Lima Metropolitana y dos circunscripciones en Estados Unidos. Estas medidas excepcionales buscaron proteger el derecho al sufragio, no anularlo, sin perjuicio de las investigaciones penales y administrativas que se hayan abierto para determinar responsabilidades.
La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea calificó esa decisión como “rápida y positiva”, porque permitió garantizar el derecho al voto de más de 55.000 electores afectados. También señaló que los órganos electorales mostraron compromiso con la transparencia y la neutralidad, aunque advirtió que los retrasos afectaron la confianza pública.
¿Qué es fraude electoral?
Aunque la legislación no establece una definición específica de fraude electoral, sí existen mecanismos para establecer su diferencia respecto de las irregularidades o incidencias.
De acuerdo con el análisis de Lorenzo Córdova Vianello, ex consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) de México, el fraude implica una actuación o una dolosa alteración sistemática y organizada de los resultados electorales con la finalidad de que se altere la voluntad popular expresada en las urnas.
Por eso, una demora, una falla técnica o una mala organización no equivalen automáticamente a fraude. Para sostener esa acusación se requiere probar intención, coordinación, impacto en los resultados y responsabilidad de actores concretos.
¿Qué dijeron las misiones de observación?
Diversas misiones internacionales han publicado informes preliminares sobre las elecciones en el Perú, en ellas se informa que la jornada electoral tuvo contratiempos pero no concluyen que signifique un fraude electoral.
La Unión Europea señaló que la elección tuvo retrasos generalizados y aplazamiento de la votación en 13 locales, pero también sostuvo que el proceso estuvo “por lo demás bien organizado”.
(https://www.eeas.europa.eu/sites/default/files/2026/documents/declaraci%C3%B3n%20preliminar-1ra%20vuelta.pdf)
La OEA identificó fallas logísticas y desinformación, y pidió mejorar la preparación de la segunda vuelta, pero no concluyó que hubiera fraude. También reportó demoras, problemas con el traslado de material electoral y dificultades vinculadas al STAE, pero observó que el JNE adoptó medidas excepcionales para extender la jornada. Según su informe, el 99,8% de las mesas de sufragio llegó a instalarse.
(https://www.oas.org/fpdb/press/2026_MOE_Peru_Generales_Primer-Informe-%281%29.pdf)
Transparencia Electoral resaltó la participación pacífica y resiliente en esta jornada electoral, pese a los inconvenientes logísticos en algunos distritos de Lima y considera que las consecuencias de este incidente requieren una profunda revisión técnica y administrativa.
(https://transparenciaelectoral.org/blog/declaracion-de-transparencia-electoral-sobre-la-jornada-electoral-en-la-republica-del-peru/)
Por su lado, la Defensoría del Pueblo, tras analizar información pública e institucional del sistema electoral, concluyó que no existen pruebas fehacientes de fraude electoral, aunque pidió investigar las negligencias y determinar responsabilidades.
(https://elperuano.pe/noticia/295191-defensoria-reconoce-irregularidades-en-elecciones-pero-descarta-indicios-de-fraude)
¿Cuál es la diferencia entre irregularidad y fraude?
No toda anomalía en una elección constituye un fraude electoral. En procesos electorales complejos, donde participan millones de votantes y miles de funcionarios y miembros de mesa, pueden ocurrir errores, retrasos o incumplimientos. Algunas de estas incidencias pueden ser graves e incluso sancionables, pero eso no significa automáticamente que exista una manipulación deliberada de los resultados.
Por ejemplo, constituyen irregularidades situaciones como:
- • Demoras en la instalación de mesas de sufragio.
- • Retraso o ausencia de material electoral.
- • Errores en el llenado de actas.
- • Problemas técnicos en sistemas informáticos.
- • Congestión en centros de votación.
- • Extravío de actas electorales.
Estas situaciones pueden generar preocupación, pero por sí solas no prueban la existencia de un fraude.
En cambio, un fraude electoral implica acciones deliberadas y coordinadas destinadas a alterar ilegalmente la voluntad popular o modificar los resultados de una elección de forma sistemática. Para que exista fraude debe demostrarse la intención de manipular el proceso y la participación consciente de actores involucrados.
Además, para sostener que hubo fraude no basta con señalar incidencias aisladas o problemas logísticos. También debe demostrarse que estas acciones tuvieron capacidad real de modificar el resultado de la elección.
Especialistas en integridad electoral suelen advertir que en contextos polarizados es común que errores administrativos o fallas operativas sean presentados públicamente como evidencia de fraude, aun cuando no existan pruebas suficientes de manipulación deliberada.
¿Qué otros actores garantizan la protección del voto?
El sistema electoral peruano no depende únicamente de una sola institución. Durante una elección intervienen distintos actores que cumplen funciones de supervisión, fiscalización y control para proteger el voto ciudadano y dar transparencia al proceso electoral.
Entre los principales actores que supervisan el proceso electoral se encuentran:
- • Personeros de los partidos políticos
- • Fiscalizadores electorales
- • Fiscales del Ministerio Público
- • Observadores nacionales e internacionales
- • Presencia de la Policía Nacional y de las FF.AA.
Por ello, especialistas en integridad electoral sostienen que para ejecutar un fraude sistemático sería necesaria la coordinación de numerosos actores en miles de mesas de sufragio, centros de cómputo y organismos de control, sin dejar evidencia verificable. Hasta el momento, no se ha presentado prueba pública concluyente que demuestre un esquema de esa magnitud en las elecciones generales de 2026.
Estudio del Centro para la Democracia de la Universidad Stanford
El Laboratorio de Acción por la Democracia (DAL, por sus siglas en inglés) del Centro para la Democracia, el Desarrollo y el Estado de Derecho (CDDRL) de la Universidad de Stanford publicó un estudio sobre el impacto de las demoras en la instalación de mesas de sufragio en la participación ciudadana, durante la primera vuelta de las Elecciones Generales 2026 en el Perú.
El informe es un aporte “realizado con plena independencia académica y sin financiamiento de campañas electorales ni partidos políticos”, aclara en su página oficial.
A través de modelos estadísticos, los investigadores determinaron que las demoras logísticas provocaron una caída en la asistencia electoral de entre 2.5 y 5 puntos porcentuales en las zonas afectadas de Lima. No obstante, el estudio concluye que el volumen de votos perdidos no fue suficiente para alterar el orden de los candidatos que pasaron a la segunda vuelta.
El documento puede consultarse en la siguiente página oficial:
https://fsi.stanford.edu/publication/missing-voters-evidence-polling-station-delays-2026-peruvian-elections.